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"La femme qui n'existe
pas', Un Performance de Brenda Torres" © 2001 Beatriz Santiago Muñoz
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¿Cómo desaparecer el cuerpo de una mujer adulta en plena luz del día? Sobre 'La femme qui n'existe pas', un performance de Brenda Torres Figueroa
En el centro de la galería hay una alfombra de grama. En el centro del la alfombra de grama hay una bañera, anciana y sucia, en la cual apenas cabe el cuerpo de una mujer negra vestida de blanco, si se puede decir que unas enaguas y una gorra de nadar es un vestido. Sobre la mujer en enaguas y gorra acurrucada en la bañera cuelgan decenas de peces dorados en bolsitas plásticas, medias llenas de agua. En la grama hay una fotografía enmarcada del mar. En la bañera con la mujer hay una grabadora pequeña de audio.Ya a las 9pm y en la galería hay 30 o 40 personas arremolinadas esperando el evento del performance. Entra el camarógrafo y la reportera de arte y cultura del canal once con un gran bombillo para grabar el evento. Todo es silencio. Nadie dice una sola palabra porque ya son más de las 9. Desde que entramos la mujer en la bañera está moviéndose casi imperceceptiblemente. Esta perdida, endrogada en un rezo repetitivo. Las manos juntas apuntan hacia el techo y repiten un movimiento minúsculo, detallado, con el rigor de un cronómetro.Mueve sus manos, mueve su rezo de un lado a otro de la bañera. Se mueve tan cuidadosamente que le toma 2 minutos llegar de un lado a otro de la bañera con sus manos. Esta doblada en su propio cuerpo, sus ojos cerrados la mayoría del tiempo, el cuerpo entumeciéndose con el paso de los minutos.Abre los ojos esporádicamente pero su mirada comprueba que esta muy lejos del espacio que habita su cuerpo. No está en el mar, el mar es lo que desea, en su marquito de amor querido y perdido al lado del lecho de muerte. La mujer sueña con el mar, sueña con un transatlántico. La mujer en enaguas está en una bañera sin agua, 'like a fish out of water'. Todo objeto es objeto-palabra en este escenario.El marco encierra el mar abierto, las enaguas se dirijen a la falta de agua en la bañera, al agua en las bolsitas de los peces y al mar abierto enmarcado. La bañera es una antiguedad olvidada, la grama es una alfombra suburbana. Las enaguas y la gorra es del mundo de las bañeras antiguas. La grabadora, ni graba ni emite sonido. Se queda con la boca abierta. La bañista es una mujer olvidada. Pasan diez miuntos y la mujer no hace nada nuevo, sigue aún con su movimiento repetitivo. Aún todo es silencio. Algunos se sientan en el piso de la galería.Todos esperamos y tenemos fé en el evento.Pasadas las quince todo el silencio de la galería desaparece. Una primera persona se desespera y comienza a hablar y en menos de 30 segundos el cuarto completo es un alboroto. Ya no hay distancia entre la bañera y lo audiencia. Ya todos estan convencidos de que no hay evento. De que la mujer es mujer-cosa. (Un comentario en libro de visitantes pregunta ¿Esto es una instalación o un performance?)Ya no hay audiencia porque no hay escena. Alguien se atreve a pisar la grama y agarrar la fotografía. Hace un gesto como que no le parece muy intersante. Otros comienzan a caminar alrededor. Algunos se ríen. Alrededor de los 30 minutos un hombre se mueve desde su esquina y lanza una patada kareteka a uno de los peces. La bolsita se revienta contra las paredes. El pez muere. El hombre se va de la galería, aparentemente imsultado por la inacción. Nos quedamos con un pez muerto. Un hombre en sus 60 años se acerca a la mujer en la bañera cada vez que abre los ojos y trata de hablarle algo desesperadamente. Algunos piensan que le habla en francés otros dicen que lo oyen susurrarle que regrese de su viaje, otros que le está preguntando si le pasa algo. Ya son casi las 10 y entre los vistantes a la mujer casi muerta aun estan allí su familia y sus amigos, velando al tipo que le habla, velando las respuestas de los demás vistantes, velando a la enferma, a la casi muerta, a la casi cosa. En unos meros 45 minutos, la mujer en la bañera ha pasado de ser entretenimiento y amenaza a ser cuerpo inofensivo.. No es un cuerpo amenzante. Ya quienes nunca se hubieran acercado a un cuerpo en el espacio-escenario demarcado se le acercan y le respiran cerca de la cara. Tuve la impresión de que si la bañista se hubiera levantado en este momento hubieran vuelto a callarse, como al haber visto a un muerto levantarse. En la galería hay dos eventos simultáneos. Por un lado el movimiento repetitivo, cuidadoso, cronometrado de la mujer en la bañera, sus lágrimas (no lágrimas nostálgicas, son el rastro del dolor que causa el rezo repetitivo). La duración del movimiento repetido cambia la escala con que percibo. Es un momento alargado en el tiempo. Trato de prestar atención al momento, a este movimento durante 45 minutos. Es un cambio de escala que permite percibir lo que en la escala del movimiento corporal cotidiano es imperceptible. En las primeras fotografías de Eadward Muybridge, las imágenes de una mujer desnuda llevando una taza de café de punto A a punto B mostraban un arreglo de piernas y brazos algo sorprendentes y desencajadas.Aún a través de su presentación 'científica', estas imágenes son tiernas y bellas. Similarmente, el cambio de escala que provoca la repetición y duración del movimiento descubre una nueva percepción de la bañista, del espacio, de la relación bañista-audiencia. Es un tiempo/espacio que se acerca al de la larga enfermedad, de la convalescencia, del delirio, de la droga; cuando está el cuerpo, pero la mente se escapa. El otro evento es el disgusto de parte de la audiencia ante la falta de 'evento'; la violencia, la risa y la preocupación que provoca. Es una reacción a la duración y a la repetición del movimento. Es una reacción esperada a un evento que no entretiene, que no embelesa, que no tiene estructura narrativa o espectáculo llamativo. ¿Es en realidad este un cuerpo ausente? Despues de todo no es un cuerpo completamente inerte como los dedos de John Cage ante las teclas del piano, que enmarcan el silencio y los sonidos del auditorio como música. Aquí si hay movimento, hay acción y hay cambio a través del tiempo. Se podría decir que es un movimiento violento, riguroso, exacto, doloroso. Pero alguien se pregunta, como si el cuerpo de la mujer no exisitiera, '¿Es una instalación o un performance?'.
Bea Santiago Muñoz